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¿Su tajo es rentable o solo sobrevive?


En el mundo de los agregados, muchas plantas operan a toda marcha convencidas de que producir más significa ganar más. Sin embargo, detrás del ruido de las trituradoras y las bandas transportadoras, a veces se esconde una verdad incómoda: el tajo trabaja duro, pero no necesariamente genera utilidades. La rentabilidad no se mide por toneladas producidas, sino por el valor que realmente queda después de pagar energía, mantenimiento, mano de obra y tiempos de paro. En pocas palabras, la pregunta no es cuánto produce su tajo, sino ¿cuánto conserva?.


Producir no siempre es sinónimo de rentar

Una planta puede operar todo el día, pero si los costos superan el ingreso por tonelada vendida, el negocio se convierte en una carrera estática. Es común encontrar operaciones con flujos mal balanceados, equipos sobredimensionados o circuitos de retrituración que consumen energía sin aportar valor. También hay materiales fuera de especificación que se terminan vendiendo más baratos o se acumulan sin salida comercial. A esto se suma la falta de datos reales: muchas plantas desconocen su costo por tonelada, lo que impide tomar decisiones informadas. En esos casos, el trabajo diario puede parecer productivo, pero en realidad solo mantiene la operación “respirando”.


Los síntomas de un tajo que sobrevive

Existen señales claras que delatan una operación en modo supervivencia:

  • Paros frecuentes sin registro ni análisis de causa raíz.

  • Repuestos críticos que nunca están disponibles cuando se necesitan.

  • Equipos trabajando al límite o fuera de su rango de diseño.

  • Falta de control en consumos de energía o combustible.

  • Personal sin capacitación técnica o sin objetivos medibles.

Cuando no se monitorea el rendimiento ni los costos, las pérdidas se vuelven invisibles. Lo que parece una “producción estable” en realidad puede estar sosteniéndose a base de improvisación y desgaste.


Cómo recuperar la rentabilidad

Revertir la tendencia no siempre requiere grandes inversiones, sino una gestión más consciente y técnica:

  1. Medir con precisión. Calcular el costo real por tonelada, incluyendo mantenimiento, energía y desgaste.

  2. Revisar el flujo. Optimizar el circuito de trituración para equilibrar capacidades y evitar cuellos de botella.

  3. Estandarizar procesos. Implementar rutinas de inspección y mantenimiento preventivo.

  4. Capacitar al personal. Un operador entrenado puede prevenir fallas que detienen toda la planta.

  5. Alinear producción y mercado. No sirve producir más si el material no tiene salida o no cumple las especificaciones del cliente.


La rentabilidad se logra cuando la operación combina eficiencia técnica, control de costos y visión comercial. Es una ecuación que va mucho más allá de la simple producción.


Del modo supervivencia al modo estrategia

Cada piedra que sale de la planta debería sumar valor al negocio, no solo volumen. El desafío para las canteras modernas es pasar del instinto al análisis, de “sacar material” a gestionar resultados.

La verdadera competitividad está en las decisiones que se toman con datos, criterio técnico y estrategia.


¿Su tajo está creciendo, o solo sobreviviendo?

 
 
 

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“El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.”
‭‭Salmo‬ ‭32‬:‭8‬ ‭NVI‬‬

 

 

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